Padres, madres y jóvenes de San José del Guaviare nos cuentan cómo el japonés entró en su rutina sin convertirse en otra obligación.
Mi hija de doce años empezó con los silabarios hace cuatro meses. Lo que más valoro es que las clases no se sienten como tarea: practica caligrafía en casa porque le nace, no porque se lo pidamos.
Madre de estudiante del nivel inicialYo estudiaba japonés por mi cuenta y me estancaba siempre en los kanji. Acá me enseñaron a descomponerlos por radicales y ahora avanzo con otra lógica. El cambio fue notable en tres semanas.
Estudiante del curso de kanjiLo que me convenció fue el enfoque cultural: no solo aprendés frases, sino cuándo y por qué se dicen. Eso hace que hablar con nativos sea mucho más natural.
Estudiante de conversación intermediaMi hijo es fanático del anime y quería entender los diálogos sin subtítulos. Hoy lee hiragana con fluidez y ya reconoce más de ochenta kanji. El método paso a paso funciona.
Padre de adolescente en nivel básico